lunes, enero 09, 2006

Obsesión


Corro y corro no sé cuánto tiempo llevo así, ni tampoco cuanto más seguiré. Mi corazón se acelera y una presión siento en mi pecho como si los árboles se vinieran encima. Una serpiente se arrastra desde mis pies, pasando por mi estómago y mente, pero ella no me aterra, sino una sensación de que él está siempre presente, detrás mío, sigo corriendo, no sé a dónde voy, solo sé que debo correr, mis pies tienen vida propia, ya que mi mente no los maneja, he llegado a una calle oscura vacía, pero a la vez llena de gente que me miran ojos penetrantes, que me inestabilizan, que me quitan el cerebro a pedazos.   Me doy vuelta y él está ahí, me mira, pero su mirada es diferente a la de los demás, su mirada me lleva a la muerte, a la muerte de mis sentidos, de mis sensaciones, se va y yo hago lo mismo, lo sigo. Algo se llevó de mí con su mirada y lo quiero de vuelta, tengo la sensación de vacío, de nada, de que hay piel en mí y nada más.

Pasa por un puente, sigo por ahí, pero el puente se extiende como la serpiente que asecha, esta me indica que me lancé al vacío y miro, y entre más miro, más me llama. Quiero ser feliz en este salto donde la adrenalina sea tan grande que mi cuerpo lo destruya y yo vuele como un ave en tranquilidad, pero más adelante lo veo nuevamente y la serpiente desaparece. Comienzo a correr, mi alma empieza a gritar, siento que dejo parte de mí por donde paso.

Mi cuerpo y mi mente se han conectado con él, él sabe que voy detrás, como una locomotora lleva su carro, que me arrastra hacia donde vaya. Paso por barro, ese embustero con textura acariciable, pero que nunca te despojas de él, luego pasó por asfalto, tan frío, cínico y traidor. El pasto aquel hijo tierno y húmedo olor que se seca producto de la civilización, hasta que llego a tierra seca, que es como una señora sedienta de amor que cobija a aquel hombre que me robo el interior.

Me mira nuevamente y me arrastra hasta una rueda de madera que gira y yo solamente mirándolo a los ojos, logrando entrar en su alma, y ver el sufrimiento negro teñido de colores para engañarse a sí mismo.

Mi mente se va con él y mi cuerpo se queda en aquel mundo de madera girando y mi cuerpo gira con el viajando, navegando en el mar de dudas y doy vueltas y estas vueltas de la vida cobran venganza, las personas que están en el fondo no logro verlas se han ido, el sin fin de animales también.

Solo estamos él y yo en un solo instante, sigo con su mirada en mí, como si penetrará en lo más profundo y me hiciera sentir llena, llena de sensaciones nuevas e inesperadas. Veo sus ojos y un filo acercándose a gran y lenta velocidad, mis manos y pies surgen cuatro serpientes que se acercan hasta el centro de mi cuerpo, pero cuando están a punto de llegar siento el filo se introduce en la cálida madera y se disipa por todo mí cuerpo.

Ahora el segundo lanzamiento lo espero con más ansias que el anterior, además que sus ojos siguen en mí, en mis piernas, en mis manos, en mis pechos, es como si me tocara con ellos con una dulzura distinta, disfrazada de rudeza, nunca antes experimentada. Levanta su mano, la lleva sobre la nuca y lanza el segundo cuchillo,  que se introduce en ese fruto del árbol cruelmente talado y transformado,  pero esta vez a un costado de mi cintura y las vibraciones llegan a mí, como a mil convirtiéndose en ansiedades de que el siguiente tiro sea más abajo, ahora el miedo me lleva desear la muerte, quién dijo que el miedo era malo , si ahora es una experiencia única , sensual , aterciopelada que me lleva a desear más sus ojos, que se fijan en mis suaves piernas. Nuevamente levanta el brazo y su mirada se dirige ahí, donde anhelaba, donde mi cuerpo le señalaba y comienzo a respirar más y cada vez más fuerte y en el preciso momento que está penetrando el filo del cuchillo, por aquella calidad y dura madera, una sensación de arena sube por mi ombligo, sigue por los montes de mis pecho y llega hasta mi mente y grito y a la vez lloro, porque, deseo haber muerto en el preciso instante en que esa sensación de éxtasis vivía en mí en, de que mi interior era más grande que todo el universo que admiramos y necesitaba morir con ella.


Caigo en un mundo oscuro veo pequeñas estrellas, caigo y caigo en la oscuridad que no me pavoriza esta vez, si no que me da paz, calma y armonía. Quiero volver a mirar esos ojos profundos, llenos de misterios y curiosidades que quiero descubrir, pero no los encuentro.  Entonces me quedo aquí, en estas seudo murallas de plásticos de sin fin de colores para ocultar la miseria y tristeza de estas personas, que buscan hacerse sonreír con animales tanto o más tristes que ellos.

Introduzco mi mano en un aro y luego la otra en el otro, recuerdo cuando era pequeña y el péndulo del ir y venir, hacia un remolino en mi estómago que se disgregaba en sensaciones en todo mi cuerpo. Ahora doy vuelta el mundo y siento una enorme presión en mi mente, pero esta no está en los pies ahora y mi mente, son mis pies.  Al no orientarme me desespero, al no guiarme por algo, mi corazón se acelera y me espanto como si el tiempo se detuviera y caigo nuevamente caigo y caigo hacia arriba o hacia abajo, mejor estoy volando, la desorientación me da un ahogo mental y espiritual. De nuevo me encuentro dividida en mil pedazos de dudas, lo único que tengo claro es que me falta esa mirada, no sé por qué, es más fuerte que mis brazos o piernas, solo me mueven esos ojos, ese par de ventanas que me asignaban el norte. Ahora sé que solo soy el viento, que ya no existe arriba o abajo solo el este y oeste. Que debo empujar todo lo que este delante de mí, que debo arrebatar por la desesperación de no encontrar esa mirada, debo levantar los mares, tierras, casas, lamentos, alegrías, justicia e injusticias por esas ventanas de luz.

Entro por medio de las tablas de un camión y él está ahí, pero no puede quedarme ahí la naturaleza es más fuerte que mi lucha, observo muchos lugares, conozco cada día más parte de la realidad que me rodea en este viaje sin fin, ya me resigne a no volver a dar con ese par de luces oscuras que me quitaban el aliento.

Pero entro en un remolino y me lleva a ser agua, avanzo por las piedras esas señoras sabias que llevan años en la tierra, algunas me cuentan sus secretos, de su soledad, de la adversidad, de sus amenazas y victorias. Me he olvidado de aquellos ojos, ahora estoy en un lago a pies de un cerro, lo recorrí de la cabeza a los pies es amable, cariñoso, impetuoso después del tiempo vivido juntos me da el agrado de estar en paz y suave como una seda es en este lago, pero de nada sirve extraño esos ojos que me enriquecían que me hacían sentir deseada.

El sol me lleva hacia arriba y viajo, viajo por las capas del cielo, me encuentro con más personas como yo y nos unimos como cómplices de un ataque terrorista y nos dejamos caer sobre la tierra a gran velocidad como unos kamikazes erosionando cerros, laderas y llegando a los ríos yo llego a él pero su piel me absorbe en un proceso de fusión que se traslapan multisensaciones a la vez, tanto que no puedo percibir ni identificar cual es como si todas las sensaciones existentes estuvieran en mí, desde que toco sus bellos hasta que llego a su sangre él viaja por las venas,  este medio de transporte más antiguo que me está llevando a conocer un sin fin de rincones humanos.

Él sabe que estoy con él, lo sé, en su interior está lleno de luces especiales, llego a sus pies son pies cansados de que ha recorrido sin fin de lugares, paso por sus piernas son piernas con mucha musculatura, como unas máquinas de la naturaleza que son producto del sudor.  Sigo por su vientre una fuente de energía que me hacía sentir plena como que podía morir en paz, en su pecho, vi su corazón que irradiaba un calor que me hacía sentir protegida, al seguir subiendo llegue a sus ojos y trate de buscar que estaba allí dentro, qué me atraía y no vi nada y en ese mismo instante descubrí…

Pero yo ya estaba frente a él girando en la rueda y volvía a lanzar el primer cuchillo y las personas gritaban ooohhhh asombradas…y se formaba un eco en mi mente y llegaba el segundo filo y mi corazón se aceleraba y mi interior se alborotaba.  En el último cuchillo que daba en mis entrepiernas me hizo buscar su mirada, pero descubrí que estaba la mía y que yo me reflejaba en él y justo en es ese instante comienza una revolución en mi interior. Aquella, primera sensación de muerte en el júbilo, pero ahora lograba fusionarme completamente con él y su mirada que ya no me inquietaba era paz. Ahora si deseaba morir en ese mismo instante en que el último filo del cuchillo atravesara mi piel y más que ese pedazo de madera.
Él sabe que quiero eso, me mira sube su cuchillo y lo lanza y yo grito...



















1 Comments:

Blogger Alvaro said...

Hola... creo q te habia dejado un comentario en articulo pasado mencionandote que escribias muy bonito, bueno ahora te lo digo denuevo, te expresas de una forma muy particular, no se si solo lo haces con tus sentimientos y me gusta bastante la forma en que describes tus situaciones.. bueno te dejo, espero que te valla muy bien y que logres tus expectativas en todos tus hambitos de la vida, sobretodo en el amor, no dejes de escribir nunca de esa manera, wenu ChiAuz

10:02 a. m.  

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